martes, 20 de octubre de 2015


La mayoría de los adolescentes no duermen lo suficiente, habitualmente porque tienen horarios sobrecargados o porque pasan demasiado tiempo enviando mensajes de texto o chateando con amigos hasta la madrugada. Otros adolescentes intentan acostarse temprano pero, en lugar de conciliar el sueño y dormir las horas que necesitan, se pasan horas acostados pero despiertos.
Con el paso del tiempo, las noches que pasan sin dormir lo suficiente (ya sea por un trastorno del sueño o simplemente porque no dedican el tiempo necesario a dormir) les pueden generar un déficit de sueño (o una falta de sueño). Los adolescentes con déficit de sueño no logran concentrarse, estudiar ni trabajar de forma eficaz. También pueden tener problemas emocionales, como una depresión.
Las investigaciones indican que los adolescentes necesitan dormir aproximadamente 9 horas cada noche. Por lo tanto, si un adolescente se ha de levantar a las 6 de la mañana para ir a la escuela, debería acostarse a las 9 de la noche para alcanzar las 9 horas de sueño nocturno. De todos modos, los estudios indican que muchos adolescentes tienen problemas para conciliar el sueño tan temprano. Esto no se debe a que no se quieran dormir, sino a que sus cerebros funcionan con horarios más tardíos y todavía no están preparados para acostarse.
Durante la adolescencia, el ritmo circadiano del cuerpo (una especie de reloj biológico interno) se reajusta e indica al adolescente que se duerma más tarde por la noche y que se despierte más tarde por la mañana. Este cambio en el ritmo circadiano parece obedecer a que los adolescentes fabrican la hormona cerebral mela tonina más tarde por la noche que los adultos y los niños, Lo que hace que les resulte más difícil conciliar el sueño.
A veces, este retraso en el ciclo de sueño y vigilia es tan marcado que afecta al funcionamiento cotidiano de una persona. En estos casos, recibe el nombre de "síndrome de fase del sueño retrasada", también denominado "síndrome del noctámbulo". Y, si un adolescente con déficit de sueño se lleva el móvil a la cama para navegar por Internet o escribir mensajes hasta tarde por la noche, su exposición a la luz también puede alterar su ritmo circadiano, resultándose todavía más difícil conciliar el sueño.
De todos modos, los cambios que se producen en el reloj interno de los adolescentes no son la única razón de que pierdan horas de sueño. Siga leyendo para aprender más cosas sobre las principales causas de la falta de sueño durante la adolescencia

¿Qué Ocurre durante el Sueño?

Aunque tú no te des cuenta, mientras duermes, tu cerebro todavía sigue activo. Cuando la gente duerme, su cerebro atraviesa cinco fases de sueño. Todas ellas, denominadas fase 1, 2, 3, 4 y MOR (movimientos oculares rápidos), conforman un ciclo de sueño. Un ciclo completo de sueño dura aproximadamente entre 90 y 100 minutos. Por lo tanto, en una noche promedio, una persona experimenta de cuatro a cinco ciclos de sueño.
Las fases 1 y 2 son períodos de sueño ligero, donde se puede despertar a la persona con facilidad. Durante estas fases, los movimientos oculares son más lentos y, al final, acaban desapareciendo, la frecuencia cardíaca y respiratoria también se vuelven más lentas y la temperatura corporal disminuye. Las fases 3 y 4 son períodos de sueño profundo. Es más difícil despertar a una persona durante estas fases y, en caso de despertarla, a menudo se encontrará aturdida y desorientada durante varios minutos. Las fases 3 y 4 son las que ofrecen el sueño más reparador; este es el tipo de sueño que más necesitamos cuando estamos muy cansados.
La última fase del ciclo de sueño se denomina "sueño MOR", debido a los movimientos oculares rápidos que ocurren durante la misma. Durante el sueño MOR, ocurren otros cambios físicos: el ritmo respiratorio se incrementa, el corazón late más deprisa y los músculos de las extremidades no se mueven. Esta es la fase del sueño durante la cual tenemos los sueños más vívidos / soñamos.

El Insomnio


Muchos de nosotros tenemos insomnio (problemas para conciliar el sueño o para permanecer dormidos). La causa más común de insomnio es el estrés. Pero hay muchos factores que pueden provocar insomnio, como las molestias y los dolores puramente físicos (como una nariz tapada debido a un catarro o un dolor de cabeza), los problemas emocionales (como un problema familiar o las dificultades en una relación afectiva) e incluso un ambiente incómodo para dormir (una habitación demasiado fría, demasiado caliente o ruidosa).
En algunos adolescentes, la preocupación por el insomnio puede empeorar todavía más su insomnio. Cuando una persona se pone ansiosa por no poder dormir y/o le preocupa sentirse cansada al día siguiente, un breve período de insomnio se puede convertir en algo más duradero. Los médicos denominan a este fenómeno "insomnio psicofisiológico".

La Apnea obstructiva del Sueño


Este trastorno del sueño hace que una persona deje de respirar momentáneamente mientras duerme. Una causa frecuente de la apnea obstructiva del sueño es el agrandamiento de las amígdalas o de las adenoides (tejido ubicado en el conducto que une la nariz y la garganta). El sobrepeso o la obesidad también son factores de riesgo de la apnea obstructiva del sueño.

Los adolescentes con apnea obstructiva del sueño pueden roncar, tener dificultades para respirar e incluso transpirar copiosamente mientras duermen. Puesto que se trata de una afección que interrumpe el sueño, los afectados se pueden sentir sumamente somnolientos o irritables durante el día.
La apnea obstructiva del sueño se puede tratar; por lo tanto, cualquier adolescente que presente síntomas de esta afección (como ronquidos fuertes o somnolencia excesiva durante el día) debería ir al médico.

El Reflujo

El reflujo gastroesofágico es otra de las causas más frecuentes de la falta de sueño. En el reflujo, los jugos gástricos del estómago retroceden hacia el esófago, provocando una molesta sensación de ardor conocida como "acidez".
Los síntomas del reflujo pueden empeorar cuando la persona se acuesta. Aunque la persona no note la sensación de ardor durante el sueño, las molestias que provoca pueden interferir en el ciclo del sueño. Algunas personas comprueban que duermen mejor si elevan la cabeza, apoyándola sobre varias almohadas, o tomando ciertos medicamentos.
Si su hijo en edad adolescente padece reflujo, esta afección podría estar interfiriendo en su sueño. Hable con su médico o pediatra sobre las distintas opciones de tratamiento o cambios en su estilo de vida, como un cambio en la dieta.

Las Pesadillas

Los principales desencadenantes de las pesadillas frecuentes son de tipo emocional, como el estrés o la ansiedad. Otros factores que también las pueden desencadenar son algunos medicamentos, el consumo de drogas y el alcohol. La falta de sueño también puede provocar pesadillas.
Si las pesadillas afectan el sueño, considerar la posibilidad de ir a su médico o pediatra, a un psicólogo o a otro terapeuta profesional.

La Narcolepsia

Los adolescentes que padecen narcolepsia suelen estar muy soñolientos durante el día y tienen "ataques" de sueño en los que se quedan dormidos de golpe, pierden el control muscular y ven imágenes vívidas similares a las de los sueños cuando se duermen o se despiertan. Su sueño nocturno se puede ver interrumpido, con despertares frecuentes a lo largo de la noche.

La narcolepsia puede crear muchas interferencias, ya que los adolescentes se pueden quedar dormidos sin previo aviso y esto hace que algunas actividades, como montar en bicicleta o conducir, resulten peligrosas. La vida escolar, laboral o social de un adolescente se puede ver afectada por unos patrones de sueño tan particulares.
La narcolepsia no se suele diagnosticar en la adolescencia y, de hecho, muchos casos de esta afección no se llegan a diagnosticar. La gente suele empezar a presentar síntomas entre los 10 y los 25 años, pero puede no ser diagnosticada adecuadamente hasta 10 o 15 años más tarde. Los médicos suelen tratar la narcolepsia con medicación y cambios en el estilo de vida.

El Sonambulismo

Es poco frecuente que los adolescentes sean sonámbulos; la mayoría de los casos de sonambulismo se dan en la infancia. El sonambulismo, que es posible que se dé por familias, tiende a ocurrir más a menudo cuando una persona está enferma, tiene fiebre, no duerme lo suficiente o está estresada.

Puesto que la mayoría de las personas no tienen episodios de sonambulismo con frecuencia, esta afección no suele ser un problema importante. Por lo general, los sonámbulos vuelven a la cama por si solos y casi nunca recuerdan el episodio. (El sonambulismo suele ocurrir durante el sueño más profundo, que tiene lugar durante las fases 3 y 4 del ciclo de sueño).
De todos modos, a veces es necesario ayudar a un sonámbulo a esquivar obstáculos y a volver a su cama. También es cierto que el hecho de despertarlo le pueden provocar un sobresalto (aunque no sea perjudicial); por lo tanto, trate de guiar al sonámbulo de vuelta a su cama con delicadeza.


Pero... ¿Es bueno dormir demaciado?

Todos los estudios e investigaciones han demostrado que dormir una media de ocho horas diarias es muy recomendable para mantener una buena salud, pero, ¿qué sucede cuando dedicamos mucho más tiempo a dormir?.
El cuerpo necesita descansar después de todo un día de actividad. El sueño es la mejor forma de hacerlo, ya que con ello propiciamos un relax absoluto en el que nuestros músculos se quedan relajados sin apenas actividad. Es en este momento cuando el organismo se recupera del esfuerzo llevado a cabo a lo largo de la jornada. Mantener un correcto equilibrio en las horas que destinamos a dormir es fundamental para conseguir una buena salud.Muchas son las personas que dedican más de ocho horas al sueño. Dormir demasiado hace que nuestro cuerpo se relaje en exceso, y es que los biorritmos bajan y la velocidad metabólica también. Nuestro organismo se vuelve más lento, y cada vez nos sentiremos más cansados y con menos ganas de afrontar el día a día. Esto es lo que se conoce como sensación de letargo, ya que nuestras acciones se ralentizan debido a la prolongación del tiempo en el que el organismo apenas tiene actividad.
Dormir demasiadas horas minimizará nuestra capacidad de respuesta a lo largo del día. Como hemos dicho anteriormente, el sueño hace que nuestra circulación y actividad cardíaca se ralenticen. Si prolongamos las horas de sueño, alargamos esta actividad, lo que conlleva una menor capacidad de respuesta ya que nuestra circulación es más lenta y por lo tanto la cantidad de sangre que recibimos es menor. Esta situación hace que nos sintamos decaídos y tengamos una sensación de cansancio perpetuo, ya que nuestro cuerpo apenas se ha repuesto de tanto tiempo de sueño.
Es importante que sepamos controlar las horas que dedicamos a dormir, en ningún caso debemos excedernos, ya que todo tiene su justa medida y de nada nos sirve dormir demasiado, pues no es mejor para la salud, sino que nos afectará más de lo que pensamos en nuestro día a día. Ninguna de las dos posturas es la adecuada, sino que es correcto dormir las horas justas para conseguir un perfecto descanso para funcionar correctamente a lo largo del día.





5 comentarios:

  1. Me gusto mucha la información y la imágen de fondo!! :D
    Nevarez Jiménez Yuliana-105M

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  2. Muy estructurado y el fondo muy buena idea se relaciona con el Blogg.
    Valeria Renee Carrillo 105M

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  3. El diseño me encanto, se relaciona muy bien con la temática y la información estuvo muy completa.

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  4. Informacion muy entendible y me gusto el diseño :) -Fernanda Jimenez 105M

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  5. La información es clara, tiene suficientes imágenes y la foto de fondo es apropiada con respecto a el tema del blog.
    Saúl Vega Urquijo-105M

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